Sr. SÁNCHEZ, Sara Teresa
Queridas hermanas,
La tarde del día 30 de abril 2026, en el Hospital Español de la ciudad de Bahía Blanca, partió al encuentro del Dios Vivo nuestra hermana
Sr. SÁNCHEZ Sara Teresa
Nació en Comodoro Rivadavia, el 6 de noviembre de 1930
Profesó en Bahía Blanca, el 24 de enero de 1956
Pertenecía a la comunidad S. María D. Mazzarello de Bahía Blanca
La Hna Sarita, como familiarmente la llamábamos, nació en el seno de una familia acomodada. Junto a sus dos hermanos vivió una infancia serena hasta que, siendo adolescente, por una circunstancia fortuita, fallece el papá dejando a la familia en un profundo dolor. Como alumna del Colegio María Auxiliadora de Comodoro Rivadavia se destacaba por su adhesión al colegio, su aplicación al estudio, su amor a Jesús y a María; participaba en la Eucaristía de las 6 de la mañana junto a otras pocas compañeras. Le gustaba compartir los recreos con las niñas sencillas del curso. Al finalizar el primario, sus maestras le otorgaron un premio como mejor alumna de la escuela.
Siendo adolescente participó activamente en la vida parroquial, especialmente en la Acción Católica, y en todas las propuestas que se animaran. Obtenido el título de Maestra Normal Nacional, ejerció la docencia durante dos años en Comodoro Rivadavia. Sin duda, estaba vivo en ella el germen de una entrega total al Señor; pero debió esperar a la mayoría de edad. Cuentan las hermanas: “Un día, en secreto, viajó rumbo al Aspirantado de Bahía Blanca y su mamá, que se oponía a esta decisión, no le dirigió la palabra por varios años”. El amor a Jesús le dio fuerzas para seguir adelante, alimentando en el tiempo un gran cariño por sus seres queridos.
En sus primeros años de profesión fue maestra de grado, catequista del secundario, profesora de música y responsable del Conservatorio Musical en Rawson (1956-1961), Carmen de Patagones (1962-1964; 1967-1969 y encargada del Oratorio), Bahía Blanca María Auxiliadora (1965 y 1966). En Neuquén (1970-1972) y en General Roca (1973-1974) fue profesora, catequista y secretaria del nivel secundario. Desde el año 1975 a 1989 fue preceptora, bibliotecaria, representante legal, responsable de las jubilaciones de las hermanas y empleados en la comunidad de Bahía Blanca María Auxiliadora. Luego de ser Directora de la comunidad de General Roca por un solo año (1990), fue nombrada Ecónoma Inspectorial por dos trienios (1991-1996). En la misma comunidad de Bahía Blanca Madre Mazzarello, desde el año 1997 hasta el 2022, fue encargada de variados servicios inspectoriales: Representante Legal, responsable de la oficina de asuntos escolares, de la oficina laboral, jubilaciones y tramitaciones varias.
Durante los años 2008-2015 colaboró en el “Plan Compartir” del Arzobispado de Bahía Blanca, promoviendo junto a otros laicos e instituciones, el sostenimiento económico de las parroquias y comunidades que atraviesan dificultades. El testimonio de una laica que trabajó muchos años en las oficinas con ella la describe claramente: “La Hna. Sarita fue una mujer de principios fuertes e irrenunciables. Se distinguió por su tenacidad, exigencia y firmeza, virtudes que nacían de una profunda convicción y de un amor inquebrantable por lo que creía. A lo largo de los años y en las diversas tareas que desempeñó, se entregó con dedicación y sentido de pertenencia al Instituto y a la Iglesia. Lo hizo con creatividad y constancia, buscando el modo de alcanzar los objetivos que se proponía”. Esta fortaleza tenía también su contrapartida de fragilidad que necesitó encauzar por amor al Reino por quien gastaba con pasión su vida.
“Dios le tendrá en cuenta su intenso trabajo con sentido de pertenencia”, comparte una hermana. “Seguramente desde el Cielo intercederá por nosotras en la resolución de los asuntos de los que, en la tierra, le costaba desprenderse”. “Destaco su fraternidad en sus deseos de resolver las dificultades de quien le pidiera ayuda”. Fue un día de fiesta cuando en el año 2009 recibió la distinción del “Divino Maestro” otorgado por el Consejo de Educación Católica por su generosa entrega a la Iglesia como educadora.
En estas últimas semanas se desmejoró notablemente y luego de unos días de internación, partió hoy al Cielo en las vísperas de San José Obrero y del día dedicado al trabajo en tantos países del mundo.
Gracias, querida Hna Sarita, por tus gestos de delicadeza y tu sonrisa que nos regalaste hasta el final, por ofrecer tu vida gastada deseando el encuentro definitivo con el Señor que te ama y espera en su Casa.
Ofrecemos por nuestra hermana los fraternos sufragios
Hna Silvia Boullosa
Inspectora ARG