Sr. MALAGAMBA, Sara

Queridas hermanas,

Alrededor de las 21:00 del día 2 de febrero 2026, día de la vida consagrada, en la clínica OSPLAD de la ciudad de Buenos Aires, ha “visto con sus ojos al Salvador” nuestra hermana

Sr. MALAGAMBA Sara Berta

Nació en Pigüé, provincia de Buenos Aires, el 08/01/1930
Profesó en Morón, provincia de Buenos Aires, el 24 de enero 1953
Perteneciente a la comunidad de Buenos Aires San José

“La Hna Sara tenía dos rasgos que la caracterizaron siempre: un gran amor a Jesús y un hondo conocimiento de sí misma, desde donde dialogaba con Jesús para hacer lo que Él le pedía”. Así testimonia una hermana, como si nos abriera la puerta para escuchar lo que Sara dejó escrito de sí misma.
“En mi familia éramos 4: papá, mamá, mi hermano dos años menor que yo, y yo. Cuando nací, papá era contador del Banco Nación en Pigüé. Enseguida lo ascendieron a subgerente en Bahía Blanca y a gerente en varias sucursales.
Finalmente fue inspector en la casa central hasta su jubilación. Mamá siempre fue ama de casa. Mi hermano siguió la carrera militar y se retiró del Ejército con el grado de General de brigada”.
“Me eduqué en colegios religiosos en los diversos lugares donde viví mi infancia y adolescencia. Siempre me sentí inclinada a la piedad, me encantaba la catequesis; y a los 15 años, siendo alumna en el Colegio María Mazzarello, comencé a considerar el llamado de Jesús. Puedo decir que fue el ambiente el germen de mi experiencia vocacional”.
Después de dos años de finalizado el secundario, ingresó al Instituto. “Mi vida ha sido fácil y feliz. No acostumbrada a la negación ni al esfuerzo en el hogar, me costó bastante el sacrificio”. Los primeros años de su profesión (1953-1956) fue maestra de 1° grado superior y estudiante del Profesorado de Historia y Geografía en Buenos Aires Almagro.
“Después fui catequista y profesora en todos los secundarios donde viví”: Bernal (1957-1960; 1975), La Plata (1961-1962; 1971; 1981-1982), San Justo (1963-1965), Avellaneda (1966-1970), Buenos Aires Almagro (1976-1980; 2002-2003), San Isidro (1983-1994). Cuando regresó a San Justo (1995-2001) fue directora de estudios en el secundario, encargada de la pastoral, delegada del Centro de SSCC, catequista de padres y asistente en la biblioteca. En Morón María Auxiliadora fue encargada de la catequesis familiar por 10 años y encargada del grupo de adultos del Centro de Formación Profesional (2004-2012). En Buenos Aires Garay (2013-2015) acompañó el turno tarde, asistió los recreos, fue Delgada de las Exalumnas y encargada de la animación de la misa dominical. Desde el año 2016 al 2021 la encontramos en Almagro ayudante de la JEO (Jornada Extendida Optativa) y del Oratorio semanal, delegada del Centro de SSCC, catequista del personal de maestranza y profesora de salesianidad de una aspirante. Fue animadora de comunidad en Buenos Aires Soler (1972-1974).
“El aula fue ‘mi reino’ donde siempre me sentí alegre, dispuesta, con la sensación de ‘estar en lo mío’”. Siempre se destacó por ser una excelente docente, maestra de corazón, muy dedicada a enseñar, preocupada por el bien de sus alumnas con mucha paciencia y esfuerzo incansable. Su paso por las aulas dejó huellas imborrables. Su pasión por la catequesis la hizo innovadora en sus métodos y atrayente a adolescentes y adultos. Expresa una FMA: “Tenía 15 años y siendo la Hna Sara nuestra profesora de catequesis, nos pidió hacer una monografía eligiendo un tema de interés. Yo elegí la oración. Busqué y leí libros y hasta hice un camino de oración. Ella quedó asombrada al ver mi trabajo concluido, y al recordar ese tiempo solía decirme: “ahí me di cuenta que tenías vocación”. Expresa otra FMA: “Vivió a pleno como catequista y docente, amaba enseñar… amaba pasear, recorrer las calles de Buenos Aires y disfrutar el diálogo crítico y lúcido…” En el año 2018 recibió la Distinción del Divino Maestro que otorga el Consejo de Educación Católica de Argentina (CONSUDEC) con gran alegría para toda la comunidad.
Desde el año 2022 se encontraba en la Casa San José. Expresan las hermanas: “Durante estos años fue toda una transformación su vida. Poco a poco fue pasando de un trato duro, despectivo, selectivo, a expresiones amables en gestos y palabras”. “Contemplo la acción purificadora de la Misericordia en ella”. “Vivió un camino de conversión que la fue llevando a sentirse en casa, a extrañar a las hermanas, a practicar la dulzura… ¡y lo logró! Sus propias limitaciones fueron el camino de encuentro con las demás”.
El jueves pasado fue internada con una descompensación generalizada, la comunidad se turnaba para acompañarla a lo largo del día. Y hoy, luego de un largo día muy difícil, se durmió serenamente para despertar en la eternidad.
“Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidora muera en paz”. Contempla, Hna Sara, para siempre la Luz que anunciaste toda la vida en el Señor Jesús.
Ofrecemos por esta querida hermana nuestra oración de sufragio.

Hna Silvia Boullosa
Inspectora ARG