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Carta de la Hna Silvia Boullosa: «La solidaridad, un valor que acrecienta la esperanza en los vecinos de la ciudad de Bahía Blanca»

Bahía Blanca, 11 de marzo de 2025

«La solidaridad, un valor que acrecienta la esperanza
en los vecinos de la ciudad de Bahía Blanca»

Mi visita a la comunidad Madre Mazzarello ya estaba prevista, pues tenía que cerrar la visita inspectorial iniciada el mes pasado.

Pero ante lo sucedido en la madrugada del viernes 7 de marzo con el temporal que provocó casi 400 mm de caída de agua en solo 12 horas, logré viajar desde Buenos Aires el día 10, encontrando un panorama desolador.

Desde el avión se veían grandes lagunas en la zona de campo y cuando ya transitamos desde el aeropuerto hasta la casa, se observaban grupos de personas: familias, vecinos, gendarmería, la armada, ejército argentino, bomberos, voluntarios de instituciones como Caritas, Parroquias, Capillas, clubes sociales, comunidades educativas, etc; todos unidos para recoger ordenadamente lo encontrado después del torrente que arrasó con casas y comercios; se dispusieron a quitar el barro y limpiar calles y veredas.

Llego a la comunidad, y ya todo estaba oscuro. Antes del anochecer habían dado la cena a las hermanas de la casa que están en la enfermería y al resto las encontré cenando. Las hermanas cumpleañeras de ese día y del día siguiente, estaban de acuerdo en no festejar todavía, porque está siendo todo un ayuno en ofrecimiento de todos los que están sufriendo. Pero esa cena a la luz de dos velas, hizo que brotara el canto de feliz cumpleaños a la Hna Nella, y así salió de ella una sonrisa y un agradecimiento, se rompió el silencio y nos animamos recíprocamente.

Tuvimos también las noticias de la casa del Aspirantado, Laura Vicuña, pues estaban incomunicadas. Gracias a Dios fueron entrando algunas noticias de que estaban bien, aunque el agua había entrado en la casa rápidamente y en la medida que bajaba podían comenzar a limpiar. Estamos ubicadas en un barrio de periferia y enseguida pensaron en la gente del barrio, las familias de los oratorianos y de los niños del Centro de día. Algunas casas de la gente, que vivían al lado del canal Maldonado, que circula detrás de nuestra casa, fueron arrastradas.

Luz, agua y wifi son todavía un desafío para las dos comunidades y para la mitad de la ciudad.

Hoy, al encontrar a los empleados de la casa, contaban sus historias y las de otros para poder salvar la vida en medio de los caudales de agua que parecían ríos devastadores. Algunos se ayudaron a caminar enganchados del brazo para que nadie fuera llevado por la corriente; salieron para ir a trabajar y se encontraban en pocos minutos, sobrepasados por el susto de estas correntadas. Muchas personas se salvaron durmiendo en los camiones, techos de las casas, esperando ser socorridos. Los ancianos de un Hogar fueron sacados con la pala de un tractor, otros en sus lechos fallecieron. Las enfermeras de un hospital lograron actuar rápido y salvaron a varios neonatos con sus mamás. Quienes salían o entraban a la ciudad en esa hora tempranera, vieron inundados sus vehículos; en estas circunstancias una familia con dos pequeñas piden auxilio y una camioneta intenta parar para ayudarlos. El dique se había roto y la correntada se enojó más y se llevó un papá querido del colegio María Auxiliadora de Viedma, chofer de ese vehículo que intentó sostener las dos pequeñas de la familia. Él y el papá y las nenas se pierden en el agua y la señora nadando llega a un espacio de tierra firme.

Los habitantes de la ciudad han quedado en shock, y lentamente se despiertan la resiliencia y la esperanza gracias a la mayor correntada de solidaridad que se da en los pobladores. Eso vi esta mañana con nuestros propios jóvenes alumnos y exalumnos y personal del Instituto María Auxiliadora que se unieron para sacar el agua del colegio y para cocinar, preparando viandas de comida para los que se vieron más afectados. Conmueve verlos. No se podrá continuar las clases hasta que los techos de una gran parte de la estructura, sean evaluados y reparados. Además de no tener aún el agua y la luz. 

Las hermanas y vecinos comparten que comienza a llegar la solidaridad desde distintos puntos del país, y obliga a buscar lugares para que el reparto sea equitativo entre los que necesitan. Rápidamente se organizó una red solidarias de las comunidades de la Inspectoría que colaboraron con las familias damnificadas. Nuestra Madre General y su Consejo, también se hicieron sentir desde la preocupación y el apoyo solidario, que sabemos llega también a través de otras comunidades del Instituto. Gracias Madre por pensarnos y gracias al Instituto por hacer sentir la pertenencia en la fuerza de la solidaridad.

Que el Señor nos bendiga por la intercesión de San José en su novena, y nos ayude a abrazar nuestra tierra que sufre sus cambios y quererla bien. Y cuando vienen las catástrofes naturales, los humanos sigamos abrazando a la hermana solidaridad, que nos regala la luz de la esperanza en la que deseamos anclarnos. La “dinámica pascual” es nuestro sello, como lo fue en Don Bosco y Madre Mazzarello.

Sean todos/as bendecidos por su generosidad.
Con grande afecto,

Hna Silvia Boullosa
Inspectora