Sr. SOLA, Sonilda Iris

Queridas hermanas,

A las 14:20 del día 15 de octubre 2025, fiesta de Santa Teresa de Ávila, en la ciudad de Córdoba, partió al abrazo misericordioso de nuestro Dios, el que “sólo basta”, nuestra hermana

Sr. SOLA Sonilda Iris

Nació en Colonia Bicha, provincia de Santa Fe, el 11/05/1929
Profesó en Funes, provincia de Santa Fe, el 24 de enero 1962
Perteneciente a la comunidad de Córdoba María Inmaculada

La Hna Zuni, como habitualmente la llamábamos, era la octava de diez hermanos, hijos de un matrimonio de inmigrantes piamonteses. Ella cuenta: “El ambiente familiar y el lugar  contribuyeron a hacer mi vida serena y feliz desde la infancia. Vivíamos la sobriedad, el amor al trabajo y la honestidad, siguiendo el ejemplo de mis padres, que lograron una posición  relativamente holgada con su trabajo”.

Cursó los primeros grados en la escuela del pueblo y los dos últimos como interna en el Colegio María Auxiliadora de Vignaud porque “mis padres, de fe profunda, querían para nosotros una buena formación religiosa”. Sintió el llamado a la vida consagrada leyendo la revista “El joven misionero”. “Me entusiasmaban los relatos de la vida misionera”, cuenta. La piedad sencilla de su ambiente y el testimonio de sus maestras y asistentes en la escuela primaria fueron el germen de una decisión que tomó recién a los 27 años, “por la oposición de mi mamá y otros motivos”. Luego de unos meses compartiendo con las hermanas en Vignaud, “comencé formalmente el Aspirantado en Rosario a los 30 años, y ese mismo año fui Postulante”. “Una característica bien notable en mi vida fue ver cómo se fue dando, en pequeños acontecimientos, el camino que Dios preparó para mí y las posibilidades para recorrerlo. Por eso, la profesión religiosa fue siempre una poderosa acción de gracias y, aunque no faltaron dificultades a lo largo de la vida, siempre me sentí feliz en mi opción por el Señor”. 

Entre sus tareas principales, la Hna Sonilda fue maestra en la escuela profesional de Rosario (1962) y Curuzú Cuatiá (1963-1969), donde también fue asistente de internas. Una recordada maestra de Jardín de Infantes en San Luis (1970-1971), comunidad a la que perteneció en otras ocasiones siendo maestra de manualidades, ecónoma, sacristana (1984; 2011-2017). Fue Directora en el Hogar Rivadavia de Paraná, que pertenecía a una sociedad de beneficencia (1972-1977), y comparte: “Quise mucho a los niños y familiares del hogar, procuré ayudarlos y prepararlos para la vida. Aún me comunico con algunos de ellos”. Junto a la comunidad de ese tiempo, acompañó, aunque con mucho pesar, el cierre de esa obra que recordaba como “los años más hermosos de mi vida”. Fue también Directora en Villa del Lago (1978-1983) y regresó más tarde a esa comunidad (1985-1988) para realizar tareas comunitarias, servicio a los huéspedes, catequesis en la parroquia, en una escuela del estado y colaboración en la cocina. “Siempre tenía la comunidad alegre cuando fue directora, por su buen humor, cercanía, sencillez”. “Era hábil y creativa en la cocina, sabía enseñar los secretos de las recetas que gustaban a la comunidad”. Luego de un año de ausencia para cuidar a su anciana mamá (1989), donde agradece a Dios haberla complacido con su presencia junto a sus hermanas antes de morir, estuvo en Vignaud (1990-1997; 2006-2010) donde fue ecónoma, miembro del consejo pastoral parroquial, catequista en pueblos vecinos, maestra de manualidades y responsable de tareas comunitarias. En el Noviciado de Alta Gracia (1998-2002) fue ecónoma, catequista en la parroquia y “enseñaba manualidades a las novicias. Disfruté mucho estando con ellas”. En Santa Rosa (2003-2005) fue sacristana y acompañaba el grupo de alumnos que visitaban el Hogar de ancianos los días sábados. A los 75 años participó del Proyecto Mornese, “un regalo que tanto he deseado y confío sea para mí motivo para revitalizar el amor a mi vida consagrada”, expresaba a una hermana antes de partir.

Innumerables testimonios la describen alegre, original, inquieta, fraterna, de trato amable, de fe profunda, generosa, muy querida por todos; mujer culta, de conversación agradable, que supo dedicar tiempo a la lectura de la realidad con espíritu crítico y corazón creyente. Una exalumna expresa: “Doy gracias por tenerte en mi vida. Siempre quise ser una maestra jardinera como vos fuiste para mí… Gracias por las tardecitas de mate compartidas con mi mamá, por juntar mis manos de pequeña y mirar a la Auxiliadora a los ojos para rezar, por jugar con mis perritos, por las cascaritas de naranjas azucaradas… Zuni, te llevo en mi corazón”. Sus sobrinos estuvieron siempre presentes en su vida y la recuerdan con mucho cariño: “Cuánta gratitud a la tía Zuni, primero tía jovencita siempre esperada en el campo, que nos atraía con sus historias, cuentos, chistes, la tía cuentacuentos. Luego, con su decisión de consagrarse a Cristo y verla llena de alegría desbordante y de servicialidad cotidiana a niños y jóvenes, con su fibra creativa y cariñosa de educadora”. “Fue como mi segunda mamá cuando fui a estudiar a Paraná y estaba lejos de mi casa”.

En el año 2018 la Hna Sonilda pasó a la Casa de salud María Inmaculada, donde también pudimos disfrutar de su presencia y servicio generoso hasta el final, hasta que las fuerzas fueron disminuyendo en un deterioro cognitivo que no borraba su sonrisa ni su deseo ardiente de recibir a Jesús en la Eucaristía de cada tarde. Estas últimas semanas fueron de mucho sufrimiento, hasta que
el Señor, muy amado, vino a buscarla para entrar con ella en su gozo sin fin, porque, como diría Santa Teresa: “Sin ti, Dios eterno, ¿quién puede vivir?”. “Quiero muriendo alcanzarle, pues tanto a mi Amado quiero, que muero porque no muero”.

Ofrecemos por la querida Hna Sonilda nuestra oración de sufragio.

Hna Silvia Boullosa
Inspectora ARG