Sr. MAYORGA LÓPEZ, Blanca Zulema

Queridas hermanas:

el día 17 de mayo 2025, en la casa de reposo Madre Mazzarello de Bahía Blanca, en un día
sábado de la novena a María Auxiliadora, el Señor ha llamado a la plenitud de la Vida a nuestra hermana

Sr. MAYORGA LÓPEZ Blanca Zulema

Nació en la Isla Quenac, del archipiélago de Chiloé, Chile, el 7 de febrero 1941

Profesó en Morón el 24 de enero 1967

“Nací en Chile, en la Isla Quenac, un lugar donde la naturaleza brota como un himno al Creador”. Así presenta la Hna Blanca su tierra natal, que dejó a los 10 años para acompañar a una sobrina  pequeña a Comodoro Rivadavia, Argentina, donde trabajaba su papá con su hermano Manuel, en  busca de un futuro con mayores posibilidades. “Soy la sexta de siete hermanos. Fuimos cuidados por una tía que vivía con nosotros, mientras mamá trabajaba en el campo” … “Si bien me gustaba  mucho la aventura, me costó “un mundo” dejar a mamá y al resto de mi familia”. La profunda fe de su madre, que ella aprendió a su lado, la sostuvo en la distancia de los suyos.
Al narrar los inicios de su vocación expresa: “Desde muy pequeña me gustaron las cosas del Señor”. Una hermana recuerda: “La conocí en Comodoro Rivadavia en 1961. Blanca trabajaba con una familia en tareas domésticas a tiempo completo. Los domingos frecuentaba el Oratorio del Colegio María Auxiliadora que reunía adolescentes y jóvenes para pasar una tarde distinta, entretenidas con conversaciones, catequesis y labores sencillas. En ese espacio manifestó su deseo de ser FMA. Si bien sus padres firmaron el permiso para ingresar al Aspirantado en Bahía Blanca a los 20 años, les pesaba que su hija estuviera tan lejos de la familia, y con el tiempo “me enteré que en casa hubo muchos problemas a causa de mi decisión”.
En sus memorias recuerda con gratitud los años de su formación: “Me costaron mucho, pero los superé gracias a la maternidad salesiana de mi asistente”, y la bondad de sus compañeras que la ayudaban en el estudio “porque tenía una base pobre de mis primeros años escolares”. Ellas coinciden en recordarla por su sencillez, serenidad, trabajo incansable, humildad, “sin hacerse notar”.
El año de su profesión, 1967, estuvo en Rosario para completar su formación y obtener la Certificación en Lencería y Bordado en blanco. Fue Maestra de Labores en las casas de Fortín Mercedes (1968-1969), Bahía Blanca Marina Coppa Sagrado Corazón y encargada de la cocina (1970; 1972), Comodoro Rivadavia (1984-1990), encargada de la ropería en el Sanatorio del Sur en Bahía Blanca (1971; 1977-1978), asistente de internas y catequista en Bahía Blanca María Auxiliadora (1973-1975; 1979-1980), Fortín Mercedes (1976; 1991), responsable de la portería y actividades varias en Rawson (1981-1983; 1992-1993), Carmen de Patagones (1994-1995), Córdoba Madre Mazzarello (1996). Recuerda una FMA: “La Hna Blanca fue mi asistente cuando estuve interna en Fortín Mercedes. Era una mujer muy buena, muy cálida, tímida, compartía mucho con nosotras, tenía un buen modo
de hacer las correcciones”.
En sus últimos años recordaba con cariño los años vividos en la comunidad de Villa Regina (1997-2000) donde fue encargada de la cocina y participaba en actividades parroquiales y en el Barrio Villa Alberdi; como también los años en Trelew (2001) y Viedma (2002-2014). Testimonia una hermana: “En Villa Regina y Trelew se sintió feliz porque pudo trabajar con los pobres que eran su predilección, su pasión. Siempre estaba preparando algo para los niños del Oratorio, visitaba las familias, conseguía padrinos para ofrecerles lo que les hiciera falta. A veces lloraba pensando las necesidades que pasaban e intentaba aliviarlas. A su manera, les llevaba la Buena Noticia”.

Una de sus compañeras de formación comparte: “Blanca era alegre, reía con facilidad, estaba siempre de buen humor… Después de varios años, la encontré totalmente cambiada. Seguramente ya portaba alguna enfermedad, porque esa chiquilla alegre que había conocido, se había transformado en una mujer triste, pesimista, muy, muy cambiada” … Las hermanas coinciden en compartir con caridad su largo sufrimiento debido a un desequilibrio psiquiátrico; pero, una vez acertada la medicación, pudo establecer vínculos más serenos. Dice una hermana que la conoce desde su juventud: “Yo la apreciaba mucho, más allá de su enfermedad con crisis fuertes y prolongadas, que afectaban sin duda la vida comunitaria. Cuando fue medicada, se fue armonizando poco a poco, dejando traslucir su gran corazón, especialmente con los que sufrían”.
A partir del año 2013 la encontramos en reposo en la comunidad de Viedma. Testimonia una FMA: “No fueron los años mejores para su salud siempre quebrantada, física y psíquicamente que, sin embargo, sobrellevaba con entereza y disponibilidad a la voluntad de Dios. Es verdad que no siempre logramos comprenderla lo que, seguramente, habrá sido causa de mucho sufrimiento para ella a lo largo de su vida. En el año 2024 pasó a la enfermería de Bahía Blanca y allí pude verla purificada en el crisol de su enfermedad y mostrar la grandeza de su corazón, su generosa entrega a lo que Señor le pedía, su atención y cariño con todas, hermanas y enfermeras”.
Querida Blanquita, ¡Jesús escuchó tu deseo, tu oración, y salió a tu encuentro! Te encontró entre tus hermanas, preparada para el abrazo eterno y la felicidad sin fin en el amor. Intercede ante María Auxiliadora por las necesidades de nuestra Inspectoría.
Ofrecemos por la Hna Blanca nuestra oración de sufragio.

Hna Silvia Boullosa
Inspectora ARG